‘El gran Gatsby’ – Versión de un fragmento

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En mi opinión, ni siquiera el propio Gatsby pensaba que pudiera ocurrir algo así, o tal vez ya no le importaba. Para él, si esto último fuera cierto, el viejo y tibio mundo se habría perdido para siempre; vivir durante tanto tras un sueño le habría costado demasiado. Hubiera alzado la mirada y contemplado el cielo ajeno a través de las hojas, se habría estremecido al darse cuenta del objeto grotesco que una rosa es en realidad, y al observar la cruda luz del sol sobre la hierba recién aparecida. Un mundo nuevo, material pero irreal, por el que pasearían fantasmas que respiran sueños en lugar de aire, fortuitos… como la astrosa y absurda figura que se movía hacia él desde la masa informe de los árboles.

***

I have an idea that Gatsby himself didn’t believe it would come, and perhaps he no longer cared. If that was true he must have felt that he had lost the old warm world, paid a high price for living too long with a single dream. He must have looked up at the unfamiliar sky through frightening leaves and shivered as he found what a grotesque thing a rose is and how raw the sunlight was upon the scarcely created grass. A new world, material without being real, where poor ghosts, breathing dreams like air, drifted fortuitously about … like that ashen, fantastic figure gliding toward him through the amorphous trees.

Versión de J.F.R.

‘After Ego’ está en el aire

Fue en una tarde de primeros de agosto. Las puertas de la casa estaban entreabiertas para que el aire entrase y refrescara el interior. En el jardín trasero, Fernando tocaba la guitarra para sí y yo empezaba a escribir el germen de un libro que tomaría cuerpo tres años más tarde.

Hoy es 2 de enero de 2017. Estoy en el salón de la casa de mis padres, bajo la luz proteica de este sur al que regreso una y otra vez, y llevo toda una semana recibiendo los mensajes de los amigos y desconocidos que habéis comprado el libro y que habéis decidido compartir conmigo y vuestras redes un poema, una fotografía, una emoción.

A partir de ahora el recorrido de After Ego no depende de mí, algo que me produce un vértigo agradable y muy extraño. Se trata del fin de un camino y la llegada a una bifurcación; de un «punto cero», como diría Valente.

Tras haber sido enviado a los mecenas que lo hicieron posible, el libro se ha puesto a la venta en Libros.com.

En breve anunciaremos la fecha de la primera presentación aquí, en Sevilla.

¡Os veo pronto!

 

 

 

Hábitat (ἐνδο–)

Coloca cada mano en una jamba de la puerta. Olvida el tiempo, olvida todo aquello que has tocado hasta este instante —incluso ese zumbido residual, tinnitus subjetivo, debe desaparecer. Después, con ambos pies descalzos, deja las plantas ser sobre la yerba, divídete en esquejes e imagínalos creciendo lentamente del jardín (un árbol de vesículas biliares, por ejemplo, con el tronco cubierto por dendritas trepadoras). Vuelve: esta es la noche en la que Marco Aurelio decidió escribir en griego por primera vez, la noche en la que Lorca, al adentrarse en Harlem, se convierte en mito, noche en que el mismo fuego hiciera arder las bibliotecas de Bagdad y Alejandría. Tienes la casa quieta entre las manos, cogida por las jambas, y la invades.

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Publicado originalmente en Plural de habitación.
Imagen: plano sección de Habitat 67, de Moshe Safdie.