Coherencia del paisaje

Zhang Daqian

Solo en el árbol,
al pasar, se ha mezclado
la brisa con
el canto de los pájaros
y el óxido amarillo
de las hojas.

                      NNUna mujer azul, bajo su
sombra, saca un smartphone blanco del
bolsillo y busca una palabra en Internet, re-
visa sus mensajes y los borra, sin leerlos.
Todo a su alrededor parece disolverse: los
hombres y los niños se suceden sobre una
larga cinta de Moebius, y el cielo de la tarde
da lugar a ese fulgor rojizo en el que
mueren las estrellas. Yo, un caminante más
(o su apariencia), paso de largo y violo la
coherencia del paisaje.

Publicado originalmente en la revista Digo.Palabra.Txt.
Obra pictórica de Zhang Daqian, extraída de B-Sides.

Sencillos

imput / output

rutinas cerebrales: imput, output
el moribundo dice ¿estás ahí?
buscábamos a helena
y la encontramos
sobreviviendo al peso de su imagen

***

no hay nada que decir sobre el otoño
no hay nada que decir
no hay
no hay nada
viene tranquilo y se acumula en el motor de arranque de mi
NNcoche
viene tranquilo y se acumula en los extremos del jardín
no hay absolutamente nada que decir
pero a pesar de ello los naranjos
inmolarán la carne de sus frutos

no debe ser difícil calcular el número de manos que darán
NNpoemas

sally-mann-night-blooming

Night Blooming Cereus

Originalmente publicado en Sorbo de Letras.
(c) Juan Fernández Rivero. 
Obra fotográfica: Sally Mann - Night Blooming Cereus.

Amor contra pandemia

The features in their private dark / are formed of flesh,
but let the false day come…

Dylan Thomas

      Acabas de actuar. En una mesa,
a no mucha distancia de mi cuerpo,
conversas con el resto del reparto
y cambias opiniones con
el escritor —aquí habría que llamarlo
dramaturgo. Yo me mantengo
al margen, guardo
mi imagen de profeta
en la chamarra, espero
a que disuelva el giro estos instantes
tal y como ha disuelto, de improviso,
ese otro cuerpo que antes ocupabas.
NNDespués pasan las horas. Apareces
llorando a solas dentro de la cama;
me preguntas
cómo es posible que una puerta abierta
cierre a la vez el paso a dos andenes.
Más tarde, ya en silencio, contemplamos
cómo una luz aguda y conocida,
condensando las cosas, una a una,
amor contra pandemia, hacia su nombre,
se instala en un jirón de la pared
y da lugar a un cuarto, tres manoplas,
un edredón, dos lámparas y un gato.
NNQuisiera ser capaz
de reiniciar el juego;
volver adonde se hizo el último
guardado; almacenar,
en la memoria externa que me diste,
algunos datos antes de borrar
el disco duro y de arrojarme al Sena
(I’ll die in Paris, on a rainy day,
perhaps one Thursday, as today, in autumn…).
Tú acabas de dormirte y yo, sin ti,
observo el envés negro de mis párpados.
Muy lentamente empiezo a naufragar.
NNNo me oye nadie.

(C) Juan Fernández Rivero. 
Fotografía: Man Ray. 
Publicado originalmente en Palpitatio Lauri: http://www.palpitatiolauri.com/juan-fernaacutendez-rivero.html