Las superficies arden a kilómetros de mí

Rey Negro

Las superficies arden a kilómetros de mí; hoy duermo en el oscuro centro de este otoño. Nada puede cambiar el corazón de la Europa que andaba con dos piedras; volvemos a elevar las barricadas, aunque esta vez lo hacemos con los torsos de los otros, con las manos más ciegas y más dulces.

Te has marchado.

Eras hermosa y alta como un manifiesto, tenías la piel ajada de banderas y las ojeras negras de formol; cuando te hacía el amor hundías las rodillas en la tierra. Por lo que a mí respecta, sigo aquí. No estoy obsesionado por vivir, pero sigo a la vida a todas partes. Recuerdo aún la miel sobre tus párpados.

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Texto: Juan F. Rivero.

Fotografía: João Pedro Pinto.
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After Ego, libro en el que se incluye este poema, está siendo financiado a través de crowdfunding. Puedes participar en Libros.com.

Imprescindibles (IV): Fragmento de «Adiós a la India», por Chantal Maillard.

Hokusai: Ciegos examinando un elefante (1817).

Hokusai: Ciegos examinando un elefante (1817).

[…] Lo que las antiguas escuelas indias enseñaban comienza y tal vez termina en el conocimiento de los límites de la propia mente. Todo lo que puede decirse es pensado, lo que puede ser nombrado, y también la ausencia y la negación de lo que puede ser nombrado. Todo es producto de la mente: la analogía, el máximo y el mínimo, los superlativos y los opuestos son algunas de las operaciones lógicas con las que pone en relación unas cosas con otras. Pensamos la caducidad y ella inventa los dioses. Pensamos el miedo, ella inventa el mal. Pensamos la atracción e inventa el amor. Pensamos la limitación, inventa el infinito. Pensamos la muerte, inventa la inmortalidad. El mundo que inventa la mente es un mundo lógico, y en él creemos. ¿Qué hay más allá de él? La pregunta es una trampa: «más allá» es una función lógica. Nadie traspasará jamás el umbral de este mundo llevando en el zurrón alguno de los conceptos que la mente elabora para el viaje. Las teologías son sandalias de plomo; las enseñanzas espirituales, molestas enaguas. Solo alguien sin sombra traspasará el límite. Alguien sin palabras.

De Adiós a la India(Málaga: Puerta del Mar, 2009), aunque en estecaso ha sido extraído de India (Valencia: Pre-Textos, 2014).
Autora: Chantal Maillard.

Amor contra pandemia

The features in their private dark / are formed of flesh,
but let the false day come…

Dylan Thomas

      Acabas de actuar. En una mesa,
a no mucha distancia de mi cuerpo,
conversas con el resto del reparto
y cambias opiniones con
el escritor —aquí habría que llamarlo
dramaturgo. Yo me mantengo
al margen, guardo
mi imagen de profeta
en la chamarra, espero
a que disuelva el giro estos instantes
tal y como ha disuelto, de improviso,
ese otro cuerpo que antes ocupabas.
NNDespués pasan las horas. Apareces
llorando a solas dentro de la cama;
me preguntas
cómo es posible que una puerta abierta
cierre a la vez el paso a dos andenes.
Más tarde, ya en silencio, contemplamos
cómo una luz aguda y conocida,
condensando las cosas, una a una,
amor contra pandemia, hacia su nombre,
se instala en un jirón de la pared
y da lugar a un cuarto, tres manoplas,
un edredón, dos lámparas y un gato.
NNQuisiera ser capaz
de reiniciar el juego;
volver adonde se hizo el último
guardado; almacenar,
en la memoria externa que me diste,
algunos datos antes de borrar
el disco duro y de arrojarme al Sena
(I’ll die in Paris, on a rainy day,
perhaps one Thursday, as today, in autumn…).
Tú acabas de dormirte y yo, sin ti,
observo el envés negro de mis párpados.
Muy lentamente empiezo a naufragar.
NNNo me oye nadie.

(C) Juan Fernández Rivero. 
Fotografía: Man Ray. 
Publicado originalmente en Palpitatio Lauri: http://www.palpitatiolauri.com/juan-fernaacutendez-rivero.html