Las superficies arden a kilómetros de mí

Rey Negro

Las superficies arden a kilómetros de mí; hoy duermo en el oscuro centro de este otoño. Nada puede cambiar el corazón de la Europa que andaba con dos piedras; volvemos a elevar las barricadas, aunque esta vez lo hacemos con los torsos de los otros, con las manos más ciegas y más dulces.

Te has marchado.

Eras hermosa y alta como un manifiesto, tenías la piel ajada de banderas y las ojeras negras de formol; cuando te hacía el amor hundías las rodillas en la tierra. Por lo que a mí respecta, sigo aquí. No estoy obsesionado por vivir, pero sigo a la vida a todas partes. Recuerdo aún la miel sobre tus párpados.

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Texto: Juan F. Rivero.

Fotografía: João Pedro Pinto.
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After Ego, libro en el que se incluye este poema, está siendo financiado a través de crowdfunding. Puedes participar en Libros.com.

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