Hábitat (ἐνδο–)

Coloca cada mano en una jamba de la puerta. Olvida el tiempo, olvida todo aquello que has tocado hasta este instante —incluso ese zumbido residual, tinnitus subjetivo, debe desaparecer. Después, con ambos pies descalzos, deja las plantas ser sobre la yerba, divídete en esquejes e imagínalos creciendo lentamente del jardín (un árbol de vesículas biliares, por ejemplo, con el tronco cubierto por dendritas trepadoras). Vuelve: esta es la noche en la que Marco Aurelio decidió escribir en griego por primera vez, la noche en la que Lorca, al adentrarse en Harlem, se convierte en mito, noche en que el mismo fuego hiciera arder las bibliotecas de Bagdad y Alejandría. Tienes la casa quieta entre las manos, cogida por las jambas, y la invades.

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Publicado originalmente en Plural de habitación.
Imagen: plano sección de Habitat 67, de Moshe Safdie.

Este placer de extensa primavera

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este placer de extensa primavera
sabe acortar las alas de los pájaros

sabe decir la tarde es un murmullo de metal
y share my pictures
sabe vaciarte el torso de costillas

este placer que te deforma el cuerpo, sí
sabe besarte el cráneo cuando duermes

compréndelo al nacer
cierra la puerta

En respuesta a un tuit de María Sánchez (@MariaMercromina)

Fotografía: Joel Peter Witkins.

 

Novalis: gérmenes o fragmentos

Nasreen Mohamedi

Quien conciba la vida de otra manera que como una ilusión que se aniquila a sí misma, es aún prisionero de la vida.
……….*……….
La vida es principio de la muerte. La vida es por la muerte. La muerte es al mismo tiempo final y comienzo, separación y unión, más íntima, consigo misma. Con la muerte se acaba la limitación.
……….*……….
El ser de la enfermedad es tan oscuro como el de la vida.

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Obra: Untitled, de Nasreen Mohamedi.

Texto extraído de Gérmenes y fragmentos (Sevilla: Renacimiento, 2006; ed. facsímil de la traducción de J. Gebser de 1942).