Las superficies arden a kilómetros de mí

Rey Negro

Las superficies arden a kilómetros de mí; hoy duermo en el oscuro centro de este otoño. Nada puede cambiar el corazón de la Europa que andaba con dos piedras; volvemos a elevar las barricadas, aunque esta vez lo hacemos con los torsos de los otros, con las manos más ciegas y más dulces.

Te has marchado.

Eras hermosa y alta como un manifiesto, tenías la piel ajada de banderas y las ojeras negras de formol; cuando te hacía el amor hundías las rodillas en la tierra. Por lo que a mí respecta, sigo aquí. No estoy obsesionado por vivir, pero sigo a la vida a todas partes. Recuerdo aún la miel sobre tus párpados.

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Texto: Juan F. Rivero.

Fotografía: João Pedro Pinto.
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After Ego, libro en el que se incluye este poema, está siendo financiado a través de crowdfunding. Puedes participar en Libros.com.

Este placer de extensa primavera

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este placer de extensa primavera
sabe acortar las alas de los pájaros

sabe decir la tarde es un murmullo de metal
y share my pictures
sabe vaciarte el torso de costillas

este placer que te deforma el cuerpo, sí
sabe besarte el cráneo cuando duermes

compréndelo al nacer
cierra la puerta

En respuesta a un tuit de María Sánchez (@MariaMercromina)

Fotografía: Joel Peter Witkins.

 

Novalis: gérmenes o fragmentos

Nasreen Mohamedi

Quien conciba la vida de otra manera que como una ilusión que se aniquila a sí misma, es aún prisionero de la vida.
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La vida es principio de la muerte. La vida es por la muerte. La muerte es al mismo tiempo final y comienzo, separación y unión, más íntima, consigo misma. Con la muerte se acaba la limitación.
……….*……….
El ser de la enfermedad es tan oscuro como el de la vida.

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Obra: Untitled, de Nasreen Mohamedi.

Texto extraído de Gérmenes y fragmentos (Sevilla: Renacimiento, 2006; ed. facsímil de la traducción de J. Gebser de 1942).