Breve retrato para la Princesa Roja: Elena Poniatowska y el Cervantes

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Al contrario que la mayoría de los descendientes de familias nobiliarias, Hélène Elisabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor ––conocida hoy por todos como Elena Poniatowska––, lleva la sencillez y la humildad por estandartes. Se trata de una sencillez equilibrada y lúcida, propia de aquellos que, a fuerza de pulirlo sin descanso, se han desligado de los artificios de un lenguaje almibarado para sacar partido a las palabras que caminan a la altura de los niños, en la calle.

No nos parece fortuito, pues, que La piel del cielo (Alfaguara, 2001), una de las novelas que mayor prestigio y reconocimiento le han valido hasta el momento, empiece con la voz de un niño que pregunta si detrás del horizonte se termina el mundo. Esta pregunta, que podría parecer de una inocencia extrema incluso para un crío, cobra sentido en cuanto descubrimos que el protagonista no había salido hasta el…

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Charles Baudelaire: A una malabaresa (À une Malabaraise)

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À UNE MALABARAISE

Tes pieds sont aussi fins que tes mains, et ta hanche
est large à faire envie à la plus belle blanche;
à l’artiste pensif ton corps est doux et cher;
tes grands yeux de velours sont plus noirs que ta chair.
Aux pays chauds et bleus où ton Dieu t’a fait naître,
ta tâche est d’allumer la pipe de ton maître,
de pourvoir les flacons d’eaux fraîches et d’odeurs,
de chasser loin du lit les moustiques rôdeurs,
et, dès que le matin fait chanter les platanes,
d’acheter au bazar ananas et bananes.
Tout le jour, où tu veux, tu mènes tes pieds nus,
et fredonnes tout bas de vieux airs inconnus;
et quand descend le soir au manteau d’écarlate,
tu poses doucement ton corps sur une natte,
où tes rêves flottants sont pleins de colibris,
et toujours, comme toi, gracieux et fleuris.
Pourquoi, l’heureuse enfant, veux-tu voir…

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Imprescindibles (I): Clara Janés en «Tres poetas franceses…»

    Tres poetas fraceses (portada) Tal y como anuncia el título del post, en ocasiones uno encuentra joyas diminutas, tan liminares que a menudo se pierden en el complejo mundo de los libros sin recabar el más ligero atisbo de atención. Puede que este sea el caso de la breve pero intensa presentación que Clara Janés dedica a su edición de Tres poetas franceses del siglo XXI: Bernard Noël, Zéno Bianu y Jean-Yves Masson (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2012), uno de esos libritos que, endulzan la existencia a un público minúsculo pero con un hambre voraz de la mejor literatura. Como por cuestiones de tiempo me resulta imposible hacerle la justicia que merece transcribiéndolo por entero, os dejo aquí uno de los párrafos que más me han llamado la atención dentro de un texto en que la autora cuenta las peripecias del destino que la llevaron a editar un libro de tan peculiar fisionomía.
     Se trata, en cualquier caso, de una interesante reflexión. Espero que la disfrutéis: 

«Indudablemente lo que nos alerta sobre algo nuevo, detectable, en los tres poetas que se presentan en este libro —dice Clara Janés hablando de los tres autores que presenta su edición—, se relaciona con el avance de los conocimientos. Cuando nace el mayor, Bernard Noël, hace cuatro años que Heisenberg ha enunciado el principio de incertidumbre, quince que Einstein, con la teoría general de la relatividad, ha dicho que espacio y tiempo se confunden; tenía un año cuando Gödel trazó el teorema de la incompletitud… A partir de ahí, el pensamiento humano va dando cabida a numerosos hallazgos que flotan en el aire y se hacen presentes para todos, desde las estructuras disipativas, la teoría de las cuerdas y las supercuerdas, los fractales o los universos paralelos. Un poeta que ha dado el salto al siglo XXI, consciente o no, trata ya la palabra y la metáfora incorporando estos descubrimientos. La luz no es lo mismo después de la fórmula de Einstein, va para siempre unida a la velocidad y a la masa, por ello tampoco es lo mismo la sombra. El valor de la repetición, tan importante en poesía, ha cambiado aproximándose a la autosimilaridad; el ritmo —que es movimiento, vida, unido al aire (aunque este conocimiento data por lo menos del Brihadaranyaka Upanishad)— aparece también con un valor renovado. Es decir, las palabras cobran otro peso».